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Un nuevo art déco para el 2020

El art déco fue un movimiento de diseño muy popular desde 1920 hasta 1939 y que en El Salvador se extendió hasta 1950, momento en que el modernismo entra de lleno. Este movimiento influyó en todas las artes decorativas: arquitectura, diseño interior, diseño gráfico e industrial: así como en otras expresiones como la moda, la pintura, el cine, entre otras.

El origen del art déco se encuentra en el eclecticismo, que no es más que una mezcla más o menos equilibrada de los estilos de vanguardia. En este caso se trata de una amalgama bastante consolidada entre el art noveau, el cubismo, el futurismo, el constructivismo y la escuela de la Bauhaus; eventualmente también tuvo influencias, dadas por los descubrimientos en el Antiguo Egipto, que se vieron de una forma muy marcada en el manejo de lineas duras y volúmenes monumentales. Para entender el art déco se vuelve necesario saber en qué consiste cada uno de los estilos que lo engendraron.

La naciente década de los 20 corresponde a un momento llamado «entreguerras». Es un período que a nivel mundial se presta al optimismo y al disfrute de la vida por lo que el art déco no es más que un acuerdo sobre el deber ser del arte ante los nuevos tiempos de la posguerra. Resulta difícil clasificar con pureza la producción art déco pues este tocó varias expresiones, por lo que su influencia se ve producida desde grandes rascacielos como el edificio Chrysler en Nueva York, EE.UU. (van Alen, 1930) hasta pequeños objetos como la estatuilla de los Óscar (Gibbons, 1928). De hecho fue Hollywood quien se ocupó de utilizar el art déco como sinónimo de glamur, dado su carácter novedoso y simple pero al mismo tiempo lleno de dosificados ornamentos. Este tono fue responsable de asociar este lenguaje con la burguesía, por que en realidad el art déco es sumamente superficial, y resultaba perfecto para expresar ese goce de la vida muy propio de su tiempo.

A diferencia de otras expresiones eclécticas, el art déco tuvo la suerte de crear un lenguaje de fácil lectura para todo el mundo, que se asoció con el glamur gracias al cine, por lo que sería signo de elegancia; y dada su superficialidad resultó sencillo de producir con aplicaciones en muros así como la concepción del volumen monumental. San Salvador es de hecho una ciudad con una gran cantidad de edificios art déco o bien construcciones con su influencia, sin embargo en esta región este estilo sirvió de preámbulo de la modernidad, razón por la que sus aplicaciones son más asociadas a este concepto que a la idea de glamur. Veamos 3 ejemplos:

No hay duda que, incluso en la actualidad, la imagen de estos edificios en nuestra cultura tiene una mayor relación con la modernidad que con el glamur. A partir de estos ejemplos podemos extraer características básicas que se volverían populares en la arquitectura salvadoreña y que cuyo significado estaría asociado con el progreso de la modernidad:

  1. La altura del edificio en relación con la ciudad. Esta sería una característica generalizada en todo el mundo.
  2. La disposición de sólidos y huecos en una proporción desequilibrada, creando volúmenes más masivos o monumentales.
  3. La disposición de marquesinas continuas para protección del sol así como antepechos en las repisas de las ventanas.
  4. La incorporación de la curva en la conformación de volúmenes.
  5. El elaborado tratamiento de la esquina, muchas veces como punto focal y generatriz del resto de la composición del edificio que sería más bien de volúmenes prismáticos.

Aunque el art déco quedó atrás, estos criterios aun persisten en la actualidad con las variaciones propias de las nuevas tecnologías disponibles, sin embargo se hace necesaria la reflexión sobre cómo deberían también renovarse estos criterios, no solo por las nuevas posibilidades constructivas sino por las nuevas dinámicas sociales derivadas de la imperante realidad de hoy: la velocidad de la información y la urgente necesidad de la comunicación visual. Un claro ejemplo de esta influencia está en el Templo de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en San Salvador.

Templo de Jesucristo de los Santos de Los Últimos Días. San Salvador, 2011. El más contemporáneo ejemplo de la influencia art déco en donde se puede leer con claridad los volúmenes masivos, la proporción en la altura y la composición de volúmenes prismáticos; todo utilizando como revestimiento el mármol y el cristal, muy a la usanza del art déco inicial en las grandes ciudades. Fotografía en Wikimedia Commons.

Las infinitas posibilidades tecnológicas de hoy, que van desde la concepción y cálculo estructural de los edificios a través de sistemas BIM hasta la selección de los más innovadores acabados pueden dar pie a un eclecticismo contemporáneo desbordante, en donde se puede llegar a carecer de unidad visual. Esta carencia deriva en una sofocante búsqueda, al no poseer un sólido dominio en la creación de conceptos, o bien a falta de una identidad cultural arraigada. Por consiguiente, hoy más que nunca el art déco es un ejemplo de inspiración 100 años después, es el momento preciso para encontrar ese lenguaje que consolide nuestras más profundas ideas y que a la vez provenga de las diversas influencias globales, económicas y tecnológicas, que posee nuestra sociedad. Así debería ser el nuevo art déco del 2020.

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— Posted on enero 8, 2020 at 5:00 pm by

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