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Tres actitudes en la arquitectura de Cartago

Son las 10:00 A.M. y hemos llegado en bus desde San José hasta Cartago en Costa Rica, una ciudad centroamericana en la que queda muy poca infraestructura de carácter histórico, debido a los constantes terremotos que la han azotado: San Estanislao en 1822, San Antolín en 1841 y Santa Mónica en 1910; pero por su curiosa importancia, contiene la expresión costarricense de la arquitectura en metal y de estilo Victoriano, combinada con algunas cuantas estructuras del período republicano en donde se mantiene el lenguaje historicista, al igual que en El Salvador.

Ciudad Capital

Según datos de la Municipalidad, Cartago era la capital, fue fundada en 1563 por el conquistador Juan Vásquez de Coronado y fue traslada en dos ocasiones hasta emplazarse en el sitio actual, fue el primer asentamiento en Costa Rica ocupado por españoles, en varios documentos aparece mencionada con el nombre de Santiago de Cartago. Desde su fundación hasta la independencia de las provincias centroamericanas en 1821, fue residencia de los gobernadores españoles y la sede de las primeras juntas de gobierno de Costa Rica. Conforme al Pacto de Concordia de 1821 la capital rotó entre Cartago, San José, Heredia y Alajuela.

En el primer Estatuto Político de 1823 se dispuso que Cartago volviese a ser la capital, pero casi enseguida, ocurrió la primera guerra civil del Estado entre republicanos e imperialistas. El triunfo de la coalición formada por las ciudades de Alajuela y San José trajo como consecuencia el que el líder republicano Gregorio José Ramírez fungiera como dictador por pocos días; y la capital fuese trasladada a San José, donde se ubica actualmente.

Arquitectura contra los terremotos

Tras el terremoto de Santa Mónica en 1910, el cual prácticamente derribó la ciudad, en Cartago se implementó una política de construcción en la que se suprimió el uso del adobe y el bahareque, lo que dio paso a la importación de tecnologías en metal y madera, coincidiendo con la influencia de la arquitectura Victoriana de finales del siglo XIX y haciendo las respectivas adaptaciones al clima local. Se pueden valorar diversas viviendas con estructura de madera y forros de lámina troquelada, en algunas de ellas se puede apreciar la «bay window» muy característica de este lenguaje y además hay una notable articulación con la ciudad creando los jardines exteriores muy propios del Victoriano.

Numerosos templos, ahora solo recordados por fotografías (Exhibición del Museo Municipal), fueron sustituidos por sistemas sismoresistentes, el caso icónico es la Basílica de Nuestra Señora de Los Ángeles, construido en acero y concreto, cuyo diseño en planta fue elaborado por Luis Llach en 1830, de acuerdo con la historiadora Sonia Gómez, en su libro La Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles: testimonio arquitectónico de la fe costarricense, el actual edificio presenta un estilo ecléctico, “La nave principal es gótica y sus cerramientos o paredes adosados con características barrocas. En el frontón principal y en los motivos interiores se observa una cierta influencia mora”. Por otro lado se encuentran las ruinas del Templo de Santiago Apóstol, cuya construcción en mampostería, diseñada por el alemán Francisco Kurtz, se inició en 1870 sin llegarse a concluir debido a los constantes terremotos, sin embargo se valora por ser la única expresión de arquitectura románica en todo Costa Rica; en 1903 se decidió terminarlo pero el terremoto de Santa Mónica hizo que finalmente se abandonara el proceso en su totalidad (según leyendas ubicadas en el sitio). Hoy es un sitio eminentemente contemplativo.

Cartago representa tres actitudes en la historia de la arquitectura: la REITERACIÓN de continuar con nueva arquitectura cuando la naturaleza ha derribado la mayor parte de edificios; también la RENOVACIÓN que implica una actitud positiva frente al cambio, cuando tenemos edificios históricos que necesitan seguir presentes, es una muestra de la necesidad de arquitectura de interiores y finalmente el RESPETO, cuando pese a que se ha querido construir y reconstruir una edificación, pero la situación no lo ha permitido, su importancia radica en la conservación de sus vestigios.

— Posted on diciembre 5, 2014 at 8:50 pm by

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Comments (2)

  1. Carlos Regalado Reply

    diciembre 6, 2014 at 6:21 pm

    El adobe es un material muy fresco para nuestro clima centroamericano, lastimosamente no resiste mucho. pero quizá también por las tecnologías de aquella época, lo mismo sucedió en San Salvador, se sustituyo, y ejemplo de construcción seria el hospital Rosales que aun en pie, ha demostrado la ventaja que tiene el acero sobre otros materiales.

    Los datos históricos sobre Cartago son un regalo porque en verdad desconocía sobre esto en la historia de Costa Rica. Sin duda de admirar los ticos por su cultura y respeto hacia su arquitectura, en la capital aun se puede notar varios de edificios.

  2. Judy Rodríguez Reply

    diciembre 6, 2014 at 3:43 am

    Me parece interesante la lectura, sobre todo para las personas que no conocemos esos lugares y cabe mencionar que esas actitudes que representa Cartago son de admirar y que muchas ciudades deberían poseer para conservar este tipo de arquitectura.

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