El resignificado del Palacio

El 2018 ha sido un año de ruptura histórica para El Salvador. Por primera vez el Palacio Nacional, luego de ser intervenido lumínicamente para enfatizar su arquitectura, se le agrega de manera efímera las luces de color en el orden que dispone la bandera LGBTI sigla que corresponde al colectivo poblacional que agrupa a lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero, trasvestis e intersexuales, entre otras variaciones.

Las luces de los seis colores, puestas sobre las seis columnas del Palacio Nacional, sirvieron de ícono en el día en que se lanzó la Federación Salvadoreña LGBTI. En esta ocasión el Palacio Nacional, construido en 1911, ha sido el escenario idóneo para este acontecimiento, pues se trata del edificio más emblemático del País, desde la perspectiva de Estado.

El nuevo clásico

El Neoclasicismo fue una corriente estética que replicó la expresión de la Antigüedad clásica y surgió, en el siglo XVIII, como reflejo de los principios intelectuales de la ilustración. Para América Latina representó el argumento idóneo para sustentar los movimientos independentistas y, por consiguiente, el surgimiento de las repúblicas americanas; en ese sentido, El Salvador utiliza el lenguaje neoclásico para comunicar el poder del nuevo Estado, lo que denota una marcada intención de imitar lenguajes foráneos de la época.

El Palacio es, fundamentalmente, un edificio cuadrangular que ocupa una manzana completa. Sus fachadas y accesos están enfatizados en el centro por pórticos que retoman la arquitectura de los templos griegos, en el caso del acceso principal se trata de un pórtico hexástilo, es decir, que está compuesto por seis columnas y un frontis triangular superior. Esta es la parte más simbólica del Palacio, en el sentido de que retoma el lenguaje de la Antigüedad clásica como símbolo de alejamiento del poder religioso y empoderamiento de la naciente República.

Este imaginario de poder político ha trascendido en el tiempo extendiéndose al poder económico. Prácticamente en todo el mundo puede verse en la iconografía de las finanzas, como en el caso particular del isotipo del Banco de la Nación Argentina, o el acceso principal del edificio del Banco Central de Reserva de El Salvador; por poner solo unos ejemplos. Es también destacable que, en casos particulares como el acceso de la Casa Relyea (De Sola, 1949), el pórtico se asocia a la idea de poder pero concentrado en un grupo familiar, por lo que puede apreciarse una proporción más esbelta que en los ejemplos antes mencionados.

Neoclásico… hoy

En la actualidad, el imaginario colectivo continúa asociando la figura del pórtico y columnas con el poder y, por consiguiente, ha servido por años como medio para comunicar mensajes referidos a ese concepto. Particularmente en la arquitectura puede apreciarse en la escala doméstica de algunas residencias, o bien en edificios de mayor envergadura, como es el caso del Palacio Nacional.  Al ser un símbolo de poder, alinear los seis colores de la bandera del arcoíris, con las seis columnas del pórtico del Palacio, es una resignificación del poder, en la cual este «parece» abrirse a la pluralidad de la diversidad humana pero sobre todo, hacia la población LGBTI en El Salvador.

Palacio

Foto del Palacio Nacional de Gabriela Rivera (2018) iluminado con los colores de la bandera de la diversidad.

Otras iniciativas relacionadas

Días más tarde, otras edificaciones del centro histórico de San Salvador, por primera vez, también colocaron banderas LGBTI de manera efímera; tal es el caso del Club Social La Dalia, un billar ubicado en el segundo nivel del portal La Dalia, al norte de la plaza Libertad. Según Rafael Quiñonez, responsable de las comunicaciones de La Dalia, este Club existe desde hace un poco más de 81 años y manifiesta que: «debemos ser responsables y pensar que la sociedad ha tenido algún tipo de evolución». Con este acto, La Dalia se declara «un espacio de amistad y tolerancia».

Por otro lado, el también emblemático edificio del Teatro Nacional de San Salvador se vistió con la bandera LGBTI en su costado poniente, esto se realizó en medio de un acto simbólico de develación junto a la presentación de un fragmento de la obra «El Vals de la Rosa».

Acto de develación de la bandera LGBTI en el Teatro Nacional de S.S. (Fotografía de Gabriela Rivera, 2018)

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— Posted on junio 11, 2018 at 12:12 am by

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