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Barrios de vida

Mejorar la calidad de vida a través de la arquitectura significa mucho más que «arreglar» o «poner bonita» una casa. Significa facilitar los servicios que brinda la ciudad a todas aquellas personas que la habitan, de manera que obtengan una vida digna de todo ciudadano.

La Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (Fundasal) ha sido de los pocos entes promotores de la vivienda social en El Salvador, pero su labor se basa en una filosofía integral de vivienda que la concibe, no únicamente como lugar de habitación, sino como una forma de vida en la que el habitante puede obtener los beneficios propios de la ciudad: servicio de agua potable y drenaje, servicio de energía eléctrica y comunicaciones, infraestructura vial, transporte y movilidad, entre otras. Sin embargo en una sociedad en donde la marginación está tan arraigada en la cultura, los esfuerzos por transformar la realidad deben visibilizarse y promoverse. Solo así se conseguirá un desarrollo equitativo e integral para todo el país.

Los asentamientos humanos precarios han sido un fenómeno en América Latina que incrementó entre 1950 y 1960 cuando la industrialización y modernización de los estados dio paso al crecimiento acelerado de las ciudades. El Salvador no es la excepción y la migración rural-urbana hacia la capital ha ido en crecimiento alimentándose de otros fenómenos socio-económicos como la guerra civil de los 80 y la poca promoción de la agricultura. En la actualidad y según el BID, una de cada tres personas que habitan en las ciudades lo hacen en asentamientos humanos precarios pero ¿Por qué en condiciones precarias? La verdad es que las condiciones de pobreza rural son mucho menores a las condiciones de la ciudad sin embargo el sistema financiero nacional no permite acceder a créditos para vivienda a personas cuyo salario a penas alcanza el mínimo, esto obliga a las grandes mayorías a ingeniárselas para construir una vivienda-habitación en donde puedan albergarse aunque no se posea la tierra ni los servicios necesarios para una buena calidad de vida. Ante esta situación Fundasal ha planteado un sistema de ayuda mutua que permite mejorar las condiciones físicas y sociales de los barrios de El Salvador, situando a sus habitantes como entes protagónicos en un proceso de transformación social y espacial. En esta línea y en este orden, la organización de comunidades, la legalización de tierras, la instalación de servicios básicos, la construcción de vías de acceso y las mejoras físicas son solo algunas de las medidas que favorecen el desarrollo de los barrios, consecuentemente sus habitantes promoverán una cultura de valoración, de educación y de convivencia que volverá sostenible este tipo de desarrollo reduciendo manifestaciones negativas como la autoexclusión y la violencia.

Es importante destacar que este tipo de acciones deben visualizarse como estrategias primarias de desarrollo y no como asistencialismo, pero debe primar un cambio cultural en toda la población en donde es preciso dejar de excluir a aquellos habitantes que, por cualquier motivo, no han podido acceder a todos los beneficios de la ciudad. Es un error llamar «zonas marginales» a aquellos asentamientos que no se han planificado como tales, cuando la construcción informal en El Salvador ha sido un fenómeno generalizado entre varios de los urbanistas que han sido responsables del crecimiento de la ciudad. Por este motivo Fundasal ha implementado los Barrios de Vida, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de las personas que habitan en los barrios del país.

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— Posted on abril 22, 2016 at 8:14 pm by

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